Sentir, que la desolación, la soledad, la angustia, la perdida, y la desgana, se apoderan de tu cuerpo cuando sabes que por mucho que quieras, no puedes hacer nada, ni ayudar a las personas que más quieres, esa mezcla de dolor, frustración, y desesperación, en conjunto a todos los sentimientos anteriores hacen mella, marcan tu alma, tu corazón, pero, lo que nosotros no sabemos que con solo hablar de cualquier otra cosa, de un simple gesto de correr en su auxilio cuando sus días son más negros que las noches sin lunas y sin estrellas, y les tendemos, de forma literal o metafórica, nuestra mano, les dejamos ver que nosotros, podemos ser su apoyo, la fuerza que les falta, la dosis de esperanza, la gota de cariño que daban por perdida de parte del mundo, es un consuelo para ellos, es poco para nosotros, pero es un gesto enorme para quien lo recibe.
Solo en las peores situaciones, aparecen los verdaderos amigos, es algo que dicen mucho, y aunque no queramos aceptarlo, es verdad, solo cuando crees que tu vida, ya no tiene sentido, que tu sonrisa no volverá a aparecer en tu rostro, tus amigos, los de verdad, harán todo lo posible, dirán las mayores locuras, idioteces, y harán el payaso como nunca para ver como sonríes, ese es su único premio, lo único que ellos buscan, no hará faltas ni hablar solo te mirarán, te harán reír y ellos serán feliz, y tú podrás decir que cuentas con la suerte de tenerlos, eso si, de estos hay pocos, y no son como estatuas debes darles tu cariño, de una forma u otra día tras día, porque a fin de cuentas, la amistad es como una planta, si no las riegas se seca.